CUENTOS DE TRANSICIONES
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Rafael Gallegos
Francisco Franco llegó a decir, a propósito de su sucesión, “todo está atado y bien atado”. Los franquistas interpretaron que el Generalísimo había querido decir desde su autocrática e infinita sabiduría, que el Caudillo dejaba todo listo para la democracia. Algunos hasta interpretaron – habrase visto- que el dictador era… el padre de la democracia española (oxímoron). Cosas veredes que se repiten. En Venezuela el admirado escritor Arturo Uslar Pietri expresó en una ocasión que si hubiera un padre de la democracia en Venezuela… sería Juan Vicente Gómez.
Lo cierto es que Franco dejó el país en manos del Rey Juan Carlos. Los españoles tuvieron la suerte que Su Majestad sí creyó en la democracia, y se deshizo paulatinamente de los lugartenientes del Caudillo. Tenía como gallo tapado para el rol estelar a Adolfo Suárez, franquista director de la Televisión Española. Ambos habían conversado mucho y el Rey sabía del potencial democrático de Suárez.
Una vez en la Presidencia del Gobierno, Adolfo Suárez conversó en muchas oportunidades y en secreto con el jefe de los comunistas, Santiago Carrillo. Los dos estaban interesados en implantar la democracia en España. Por su parte el Rey aceptó – tal vez de buena gana - que el presidente Carlos Andrés Pérez le llevara de contrabando al joven jefe del Partido Socialista, Felipe González. La transición española fue un acuerdo entre rivales históricos.
Hubo apertura de los distintos pareceres, y el Rey Juan Carlos dejaba hacer. Cuando desbarató la intentona golpista del coronel Tejero, cinco años después de la muerte de Franco, Juan Carlos se graduó de demócrata, y se ganó a los españoles. -.
El intento dinástico de Juan Vicente Gómez
El dictador Juan Vicente Gómez trató – cual Rey- imponer su dinastía en Venezuela. En una de sus siete constituciones, la de 1922, creó los cargos de Primer y Segundo Vicepresidente de la República. Intentaba dejar – a lo Franco- todo “atado y bien atado”.
Adivine quienes ocuparon esos cargos. Nada menos que su hermano menor el general Juancho Gómez, y su hijo por supuesto que también general, José Vicentico. Juancho fue asesinado de 27 puñaladas en su cama del Palacio de Miraflores. Un crimen sin solución pero con dos sospechosos (el mismísimo Taita y Dona Dionisia Bello, la madre de Vicentico). El Taita no quiso ascender a su hijo a Primer Vicepresidente. Cambió la Constitución en 1924 y desapareció las vicepresidencias. Luego envió a su hijo, con su esposa Josefina Revenga Sosa y con Dona Dionisia, a Europa. Allí falleció Vicentico. Su viuda contrajo nupcias con Pedro Tinoco, ministro de Interior del régimen y ya padre del futuro Dr. Pedro Tinoco.
El Bagre se olvidó de su dinastía. Cuando moría de la próstata en su cuarto lleno de áulicos, estos lloraban – posiblemente para que se vieran los unos a los otros- a la vez intentaban “cuadrarse” con el futuro gobierno. Había dos candidatos principales. El de la familia era el terrible primo Eustoquio Gómez, que en 1907 asesinó al gobernador del Distrito Federal Mata Illas metiéndole un tiro desde debajo de la mesa, en la ocasión en que este fue a calmar una borrachera en un bar. La “rasca” era tal, que bailaban hombre con hombre en medio de un escándalo de tiros, risas y gritería.
Juan Vicente Gómez en ese entonces era vicepresidente y el Jefe era Cipriano Castro. Para taparear el crimen envió a su primo Eustoquio como jefe del Cuartel San Carlos en el Estado Zulia, con un nuevo nombre, Transito Prato. Posteriormente, cuando el Bagre era el hombre fuerte, Eustoquio desempeñó los cargos de Presidente de Estado en Táchira y en Lara. Fue un verdugo de antología.
El otro candidato era el general Eleazar López Contreras. Mientras el dictador agonizaba, éste capturó al teniente coronel Tarazona, asistente personal de Gómez, que estaba cuadrado con Eustoquio.
Cuando Eustoquio llegó desde Lara a objeto de reclamar “su” cargo de presidente, López lo estaba esperando. Le trancó su casa en Caracas. Eustoquio fue a reclamar a la Gobernación, se armó un tiroteo, y falleció.
La transición de López Contreras
A dos meses de muerto el dictador, el pueblo caraqueño se le alzó a López. Marcharon contra un decreto de suspensión de garantías. Las tropas de la gobernación les dispararon en la Plaza Bolívar. Seis muertos y más de cien heridos. En la tarde 30.000 caraqueños salieron a las calles encabezados por el rector de la universidad Frank Rísquez, de 79 años, y el joven líder Jóvito Villalba, de 28 años, siete de ellos engrillado en las mazmorras del régimen. Negociaron con López. Fue destituido el Gobernador Félix Galavís. Luego se elaboró el Plan de Febrero, tal vez el primer plan de gobierno de Venezuela. López Contreras elaboro una nueva Constitución. Se rebajó su período de siete a cinco años, y permitió elecciones... de tercer grado
En 1937 se realizaron elecciones municipales. Un solo partido. Los independientes opositores arrasaron en Caracas. López los desconoció al acusarlos de comunistas. Entre los anulados estaban Jóvito Villalba, Raúl Leoni, Gonzalo Barrios y muchos otros. Luego expulsó del país a 47 opositores, por “comunistas”. López no legalizó a partido político diferente al suyo.
En 1941 llamó a su amigo de la infancia Diógenes Escalante para intentar elegirlo (votos en el Congreso) Presidente de la República. Pero Escalante no era militar. López no pudo imponerlo. Sacó apenas un voto, contra diez de Rómulo Gallegos y 120 del coronel Medina.
Isaías Medina Angarita resultó un gran demócrata. Legalizó partidos y ni un preso político. Pero no pudo contra los “chopo e piedra”, ni con el andinismo, ni con las tendencias políticas emergentes. No quiso aprobar la votación universal, directa y secreta… luego se arrepentiría.
Para remate, operó un cisne negro, la enfermedad de Diógenes Escalante. Y Medina Angarita terminó derrocado. Pero esa es otra historia.
Transiciones imaginarias
Imaginemos por un segundo que a la caída de Pérez Jiménez el nuevo presidente hubiera sido Llovera Páez y que Pedro Estrada hubiera sido renombrado en la Seguridad Nacional. O que los norteamericanos hubieran dejado como Canciller de Alemania a Goering y a los nazis en puestos claves. O que en Japón no hubieran ahorcado a siete jerarcas de Hirohito y los hubieran dejado gobernando… Imagine que a todos los incendiarios los hubieran puesto en rol de bomberos. Otra historia estuviéramos contando. Y no de democracias.
Conclusión
Cada transición tiene su ruta. Todas son diferentes. Pero tienen en común que comienzan cuando se abren los caminos de la democracia. Abrámoslos pues.
Gracias por la narración. Muy certera y oportuna. Un abrazo.
ResponderEliminarMil gracias Luis Felipe. Recibe un gran abrazo
EliminarMuchas Gracias Rafael por tu punto de vista sobre la transición política en Venezuela.
ResponderEliminarEl episodio de la muerte de Eustoquio Gómez el 21 de diciembre de 1935 no fue un enfrentamiento callejero o un tiroteo fortuito en la vía pública, sino un ajuste de cuentas político y una ejecución directa en el propio despacho de la Gobernación del Distrito Federal.
Los hechos reales de aquel 21 de diciembre de 1935:
La traición de Félix Galaviz: Félix Galaviz había sido una figura vinculada al entorno gomecista, pues venía de San Antonio del Táchira, y había pactado previamente con Eustoquio, por ser Galaviz Jefe de la Guarnición de Caracas desde 1928. Al igual, que el General León Jurado desde el estado Falcón . Pero al producirse la muerte de Juan Vicente Gómez, maniobró rápidamente para alinearse con el nuevo hombre fuerte, el general Eleazar López Contreras, quien lo ratificó o nombró para controlar la Gobernación de Caracas. Para Eustoquio, esto constituyó una traición imperdonable.
El ingreso al despacho: Eustoquio Gómez, un hombre de temperamento implacable y temido por su historial violento irrumpió en las oficinas de la Gobernación en Caracas junto a su hijo y su secretario, el coronel Montenegro, para cobrar cuentas pendientes a Galaviz por su cambio de bando.
La trampa y el asesinato: Lejos de ser un tiroteo en igualdad de condiciones en plena calle, la situación en el despacho estaba prevenida o bajo control de las fuerzas leales a López Contreras. En el intercambio dentro de la oficina, Eustoquio resultó mortalmente herido por la espalda en circunstancias donde quedó claro que el régimen naciente de López Contreras no iba a permitir que el clan de los Gómez (y en especial un caudillo tan peligroso como Eustoquio) asumiera el control político de la capital.
El destino de salida: Los planes inmediatos de Eustoquio y su círculo tras el choque político en Caracas pasaban por abandonar el país de urgencia, teniendo previsto embarcarse hacia el exilio por el puerto de La Guaira en compañía de su hijo y de Montenegro, un plan que quedó truncado de forma definitiva en esa misma oficina.
Este acontecimiento demuestra que las "transiciones" en la historia venezolana estuvieron plagadas de ajustes violentos, traiciones palaciegas y purgas calculadas, muy lejos de las transiciones pactadas y civilizadas de la Europa de finales del siglo XX
Un abrazo Rafael
Que bueno Rafael y que acertado comentario de Jauregui , Traiciones y Transición , Los Rodriguez y quien mas traicionaron a Maduro y Cilia , quien los traicionara a ellos , para que se produzca la transicion
EliminarMil gracias Robny.
ResponderEliminarMagnífico recuento. Una época que siempre es útil analizar zar.
Suscribo lo dicho por Richard y su agregado con la traición actual.
Mil gracias y un gran abrazo a ambos.
Hola Rafael Solo te falto menionar que a Lopez Contreras lo apodaban "El Ronquito" . Buen reportaje.
ResponderEliminarJajaja. Así es.Y fue el primer presidente que Venezuela oyó por radio.
ResponderEliminarMil gracias y un gran abrazo!