MR TRUMP Y EL DIÁLOGO: ¿UN MONÓLOGO A TRES VOCES?
Petróleo sin Reservas
Rafael Gallegos 743
Cansa el irrespeto continuo de Mr. Trump a la venezolanidad con eso de Venezuela Estado 51. Lo dice, lo publica, y lo mapea. Inaceptable. Y no somos despojos. Aunque a algunos les suene cursi, somos la patria de Simón Bolívar. ¿Qué posición hubieran asumido tras ese irrespeto (por decir lo menos) nuestros prohombres fundadores de la República Civil, Betancourt, Villalba, Caldera, Larrazábal, Leoni y muchos otros, así como los que dejaron su vida luchando contra las dictaduras, o los valerosos militares que derrotaron a la guerrilla en los sesenta? ¿Qué posición asumen los políticos de hoy? No se oye.
¿Debemos los venezolanos parafrasear a Rubén Darío con su poema: Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor…? Razón tenía el poeta cuando sintetizó el poderío de esa gran nación: Los Estados Unidos son potentes y grandes, cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Algunos inocencios dicen que lo del Estado 51 es en broma. Otros afloran el “vasallismo” y plantean que estaremos mejor como colonia de Estados Unidos que como colonia de Cuba. La realidad es que la Soberanía es innegociable. Somos socios naturales de Estados Unidos; pero no protectorado. La tutela debe tener como límite el inicio de la democracia en Venezuela.
Ahora se inicia un diálogo, que ojalá signifique el comienzo de la ultra necesaria transición. El país necesita que sean exitosos, es decir que elijan unos adecuados CNE, TSJ, sin descuidar el Poder Moral, y sobre todo un cronograma electoral, en un clima de libertades de todo tipo.
Lo que no deben hacer los dialogantes (Anti manual)
1. Que el diálogo se convierta en un monólogo dirigido por Estados Unidos… que en lugar de usar como máxima “que Mr. Trump mandó a decir…”, oigan la voz de un pueblo desesperado y disminuido, cansado de vivir mal en un país de casi infinitos recursos.
2. Eternizar la discusión de Atención al doble terremoto… No se puede caer en tácticas dilatorias que desdibujen el objetivo central del diálogo. Que si comparar el doblete sísmico con el terremoto de 1967. O comparar sus características con el de 1900 cuando el presidente Cipriano Castro brincó de un balcón de la Casa Amarilla en calzoncillos, con un paragua abierto para amortiguar y se fracturó una pierna, convirtiéndose en el hazmerreír de los caraqueños. O rememorar el terrible terremoto de Cúcuta de 1875 que provocó que las rocas de la Hacienda La Alquitrana en el Estado Táchira, afloraran petróleo y marcaran un hito en la historia de Venezuela petrolera.
Nada de eso, si se va a tocar el doblete sísmico, despacharlo con acciones concretas como la solicitud de una Autoridad para la Reconstrucción de La Guaira y las Zonas Afectadas, o algo así, integrada por personas conocedoras del tema, y con un presupuesto de miles de millones de dólares. ¿De dónde saldrían los reales? Es la hora de solicitar un Plan Marshall para la reconstrucción…
3. Adoptar la frase “Venezuela no está preparada para elecciones”… Primero porque es falsa. Desde hace casi 80 años – cuando el pueblo eligió al eximio novelista Rómulo Gallegos - en Venezuela hay elecciones universales, directas y secretas. En 1958, antes de un año del fin de la dictadura de Pérez Jiménez, que realizó dos fraudes electorales, se eligió como presidente a Rómulo Betancourt. En 1963, a apenas un año de tres cruentas intentonas golpistas que casi acaban con la democracia, en medio de un auge guerrillero en la montaña y en la ciudad tutoradas por Fidel Castro, y luego de un intento de magnicidio orquestado por el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, los venezolanos salieron a votar masivamente ( 92 % de participación). Y ni hablar del 28 J.
Venezuela no solo está preparada para elecciones, sino que las pide a gritos, porque esa es la metodología que utiliza para dirimir sus problemas y orientar al país. Lo demás es cantos de sirena ante lo que, cual Ulises y sus marineros, los dialogantes democráticos deben ponerse tapones de cera para no desviarse de los objetivos.
Por ello “por arriba de las tumbas adelante”. Es imperativo - entre otros aspectos - un cronograma electoral que en el corto plazo – muy corto – lleve a las elecciones.
Y olvídense del cuento de primero estabilizar porque, ¿cómo se “estabiliza” sin instituciones y sin democracia? ¿Y cómo se atraen las inversiones necesarias para la “estabilización” sin la Confianza que – sí y solo sí- generan la seguridad jurídica que proveen las instituciones?
4 Y finalmente… no permitir que se inhabilite por razones
políticas a ningún líder. Por ejemplo, a María Corina.
Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.
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Don Rafael. Muy de acuerdo con tus acertados planteamientos. Pero no suscribo si enfoque antiimperialista desfasado.
ResponderEliminarHoola , gracias.
EliminarNo entiendo lo de antiimperialista desfasado.
Simplemente pido respeto para Venezuela y que la tutela de acabe cuando venga la democracia. Y que somos un país muy cercano a USA.
Un gran abrazo!
Verdaderamente, se le aprecia ese comentario, pero lo de antiimperialista desfasado confunde mucho en forma literal o puede ser que, enla forma de redacción, la verdad que no lo entiendo!!!
EliminarExcelente trabajo Rafael, hacía falta que se pusieran los puntos sobre las ies. Gracias en nombre de muchos venezolanos que anhelamos la libertad y el retorno de la democracia.
ResponderEliminarHoola ,querido amigo Juan.
ResponderEliminarMil gracias.
Pronto retornará la libertad.
Y vendrás a Venezuela y compartiremos como siempre.
Un abrazote!!
Apreciado Rafael, pocas palabras pero muy concentrado, hay esencia y espero sea muy bien entendido desde el enfoque del artículo, relacionado con el estado 52 hasta lo de "pilas y guáramo so nuestras primeras necesidades".
ResponderEliminarMi admiración para Ud.
Gracias Landi. Mil gracias, por el comentario, y por la "segunda".
EliminarEl gran abrazo de siempre!
Excelente artículo venido de un caballero de las letras. Tal como se señala " Somos un país soberano". La estupidez se manifiesta cuando se derraman palabras que en vez de ayudar se perjudica asi mismo. Una especie de suicidio verbal. Hablar de Venezuela como estado 51 y palabra como despojo es inaceptable para los Venezolanos
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