PETRÓLEO, ¿QUIÉN PUEDE INVERTIR EN VENEZUELA?

 

Petróleo sin Reservas    

Rafael Gallegos 741                                   

La Palabra clave para el desarrollo de la industria petrolera venezolana es inversión. La industria debe constituirse en un imán para atraer capitales que desarrollen la magnífica potencialidad que tiene el país. Con inversiones chucutas, el desarrollo será chucuto. Es de Perogrullo; pero hay que repetirlo continuamente, porque las Reforma de la Ley de Hidrocarburos y su consiguiente recién publicado Reglamento dejan mucho que desear. No atraerán los capitales que se requieren para convertir a Venezuela - como lo merecemos - en una potencia petrolera.

Ley chucuta, Reglamento chucuto

El Reglamento no expresa nada diferente a la Reforma de la Ley.  Cierto que se abren al capital privado. Ese es el “qué”, pero el “cómo” lo incorporarán, deja mucho que desear. Veamos:

La discrecionalidad continúa, los otorgamientos dependen de la decisión final de las autoridades – lo que se presta a malos manejos- , en lugar de materializarse mediante Rondas de licitación.    

Y la opacidad (lo contrario de transparencia), continúa. Lo ideal es que los otorgamientos se hagan a la vista de los venezolanos tal como en la Apertura de los años noventa, cuando las rondas se hacían por televisión, para que no quedaran dudas. Además, el Reglamento no plantea la revisión de los Contratos de Producción Productiva (CPP), confidenciales y otorgados a la vera de la Ley Antibloqueo. Dos de los últimos accidentes, en el lago y el de La Victoria en Apure con saldo de cinco fallecidos, corresponden a dos CPP. Además hay que revisar tanta empresa mixta improductiva. Y finalmente, ¿cuándo el ministerio va a producir como otrora la Carta Semanal, y Pdvsa su Memoria Anual, en mora desde 2016? El negocio petrolero es demasiado importante para mantenerlo en estado de confidencialidad.

Los tres mosqueteros de la atracción de capitales

El crecimiento actual de la industria petrolera proyecta un crecimiento muy lejano de nuestra potencialidad.  Las grandes petroleras del mundo han expresado que no pueden mientras no cambien ciertas condiciones. Esto implica una pérdida de miles de millones de dólares anuales que buena falta nos hace. ¿Entonces? … ¿Por qué no se acometen los cambios para que vengan los grandes inversionistas? ¿Qué estamos esperando?

Los tres mosqueteros necesarios – sine qua non – para iniciar el crecimiento de la industria petrolera que merecemos debido a nuestras potencialidades son:

-      Primer Mosquetero: LOH… Una Ley Orgánica de Hidrocarburos que contemple: Una Visión de industria petrolera de primera con empresas privadas, mixtas y alguna estatal interactuando en igualdad de condiciones. Agencia Venezolana de Energía que seleccione los paquetes energéticos y los lleve a Rondas de Licitación con subastas (públicas) donde estos se otorguen al mejor oferente. Ministerio de hidrocarburos de primera que haga las políticas públicas, que regule, fiscalice, monitoree y comunique, que controle en negocio antes de que lo controle otro (verbigracia). Políticas de Responsabilidad Social para mejorar la calidad de vida de las áreas aledañas, haciendo más armónicas las operaciones.

-      Segundo Mosquetero: Entorno que genere confianza… La Ley petrolera requiere navegar en un entorno que genere confianza: Seguridad jurídica, respeto a inversionistas, separación de poderes, democracia... para que las grandes inversoras petroleras sientan que es negocio venir a invertir.  De lo contrario, seguiremos contentándonos con una industria petrolera semipasmada.

-      Tercer Mosquetero: Soberanía… Hay que luchar para que la industria petrolera de los venezolanos la manejemos los venezolanos. Desde el inicio de la transición debemos manejar los ingresos y decidir qué hacer con ellos. Más de cien años de negocio no pueden finalizar en una tutela. Debemos exigir desde hoy que se nos rinda cuenta de los ingresos petroleros (curioso que pocos lo reclaman).

-      ¿Y Dartañan? … Sin Dartañan no hay mosqueteros: es imperativo orientar los beneficios de la industria petrolera hacia el   desarrollo de una Venezuela próspera y sustentable. Educación, salud, infraestructura, productividad. Economía conexa. La meta es convertirnos en un país próspero que no dependa del petróleo. Ese es nuestro cuarto mosquetero. De lo contrario, si se dilapida la renta y la utilizamos para repetir el vergonzoso caso de convertirnos en un limosnero sentado en un barril, no habremos hecho nada.  Mejor, dejémoslo así.

Cuatro o cinco millones de barriles, diez mil millones de pies cúbicos de gas, gas directo, exportación de gas licuado, refinerías que surtan y exporten, petroquímica de primera, simbiosis con la industria eléctrica… esa es la industria que merece Venezuela y hacia donde debemos orientar nuestros esfuerzos

PD: Regalémosle al Libertador en su cumpleaños, la Soberanía.

 

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